Los lácteos fermentados, como el yogur y el kéfir, son productos que mejoran el microbioma intestinal y optimizan el rendimiento físico, según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid. La investigación destaca que estos alimentos no solo favorecen la digestibilidad y la salud cardiometabólica, sino que también ayudan a regular reacciones adversas a los alimentos. Incorporar lácteos fermentados en la dieta puede ser una estrategia accesible para mejorar la salud intestinal, reforzar la inmunidad y aumentar la energía. Estos hallazgos subrayan la importancia de promover hábitos alimentarios saludables para prevenir enfermedades crónicas. Para más información, consulta el estudio completo en Nutrients.