Una mujer muestra síntomas alérgicos en un entorno urbano, reflejando una realidad que afecta a aproximadamente una de cada cuatro personas. Según el doctor Javier Montoro Lacomba, jefe de la sección de Alergia del Hospital Arnau de Vilanova de Llíria y profesor en la Universitat de València, esta cifra podría escalar hasta casi el 50 % de la población para el año 2050 si las tendencias actuales persisten. El especialista advierte que factores como el cambio climático y la contaminación están alterando el comportamiento de los alérgenos ambientales.
Prolongación de las estaciones de polinización
En una entrevista llevada a cabo en la Facultad de Medicina y Odontología de la UV, Montoro explicó que uno de los cambios más evidentes es la prolongación de las estaciones de polinización, lo que aumenta el tiempo de exposición a los alérgenos para quienes son sensibles. “Si la estación dura más tiempo, las plantas producen polen durante más semanas e incrementan la carga alergénica ambiental”, argumentó.
Los cambios climáticos están modificando no solo el comportamiento de las plantas, sino también otros alérgenos. Factores como el aumento de temperaturas, una mayor concentración de dióxido de carbono y la contaminación urbana fomentan un crecimiento vegetal acelerado y una producción prolongada de polen, lo que se traduce en una mayor duración de la exposición para los pacientes alérgicos.
Impacto en la salud pública
El doctor Montoro advierte que si esta tendencia continúa, la alergia podría convertirse en un significativo problema de salud pública, no solo por la carga que representa para los pacientes, sino también por sus implicaciones sociales y económicas. Los síntomas alérgicos afectan directamente a la calidad de vida, provocando absentismo laboral y aumentando los gastos sanitarios relacionados con tratamientos farmacológicos y vacunas.
No obstante, abordar los factores ambientales que contribuyen al aumento de las alergias requiere medidas sostenidas a largo plazo. Esto incluye reducir contaminantes y realizar cambios en la planificación urbana, así como gestionar especies vegetales menos alergénicas en parques y jardines. “Estos cambios no ofrecen resultados inmediatos; sus efectos son visibles a medio-largo plazo, pero es fundamental comenzar cuanto antes”, subrayó.
Diferenciando entre catarro y alergia
Una pregunta común entre los pacientes es cómo distinguir entre un catarro común y una alergia respiratoria. Según Montoro, tanto la duración como los síntomas pueden ofrecer “pistas importantes”. Mientras que un resfriado suele durar entre cinco y siete días, los síntomas alérgicos pueden extenderse durante semanas o incluso meses.
Además, es característico en las alergias el picor en nariz, ojos o garganta, junto con estornudos repetidos y secreción nasal transparente. En contraste, las infecciones respiratorias tienden a presentar secreciones más espesas y coloreadas. Otra diferencia crucial es que las alergias generalmente no se acompañan de fiebre ni malestar general, síntomas comunes en procesos infecciosos.
La complejidad del tratamiento
Las manifestaciones más comunes relacionadas con enfermedades alérgicas son respiratorias, especialmente rinitis y asma bronquial. Estas condiciones surgen debido a la exposición constante a partículas ambientales provenientes principalmente del polen (gramíneas, cipreses y olivos son particularmente relevantes), así como ácaros y hongos.
Montoro destaca que muchos pacientes son alérgicos a múltiples fuentes alergénicas (como ácaros-polen o epitelios animales), lo cual complica el tratamiento efectivo. La inmunoterapia específica con alérgenos se vuelve cada vez más necesaria para manejar estas condiciones.
Sensibilización sobre polen
Para monitorear los niveles de polen en el ambiente, Valencia cuenta con dos estaciones: una ubicada en el Hospital Clínico (avenida Blasco Ibáñez) y otra en Xàtiva. Según Montoro, estos puntos tienen un radio suficiente para alertar a la población alérgica sobre posibles riesgos. Además, se puede seguir prácticamente con una semana de antelación la calidad del aire mediante la página web de la Asociación Valenciana de Alergología e Inmunología Clínica, donde también hay recomendaciones útiles para facilitar la convivencia con esta condición durante épocas críticas.
Iniciativas científicas para mejorar conocimientos sobre asma
El doctor Montoro también promueve iniciativas científicas destinadas a mejorar el entendimiento sobre enfermedades alérgicas. Los días 13 y 14 de marzo se llevará a cabo la séptima edición del encuentro AsmaDual, organizado junto al neumólogo Fernando Sánchez Toril. Este foro reunirá especialistas nacionales e internacionales para discutir avances como terapias biológicas innovadoras para el asma e inmunoterapia con alérgenos.
Montoro enfatiza que encuentros como este permiten integrar conocimientos desde diversas disciplinas y avanzar hacia diagnósticos precoces y tratamientos eficaces para enfermedades respiratorias complejas. Además, resalta el papel crucial que juegan los medios en mejorar la divulgación científica: “La visibilidad informativa puede ayudar a muchos pacientes a identificar su problema y buscar atención especializada”, concluyó.
Preguntas sobre la noticia
¿Cómo se distingue entre un catarro y una alergia?
La duración y los síntomas ofrecen pistas importantes. Un resfriado suele durar entre cinco y siete días, mientras que la sintomatología alérgica puede prolongarse durante semanas o incluso meses. En la alergia es característico el picor en nariz, ojos o garganta, estornudos repetidos y secreción nasal transparente, a diferencia de las infecciones respiratorias, donde las secreciones son más espesas y de color amarillento o verdoso.
¿Qué síntomas son comunes en la enfermedad alérgica?
Las manifestaciones más comunes son respiratorias, especialmente la rinitis y el asma bronquial. Esto se debe a la exposición constante de las vías respiratorias a partículas ambientales, procedentes sobre todo de plantas como gramíneas, cipreses y olivos, así como ácaros, epitelios animales y hongos.
¿Qué medidas se pueden tomar para abordar el aumento de alergias?
Se requieren medidas a largo plazo como la reducción de contaminantes y cambios en la planificación urbana para gestionar especies vegetales menos alergénicas en parques y jardines. Estos cambios no generan respuestas inmediatas, pero es importante comenzar a realizarlos lo antes posible.
¿Cómo afecta la alergia a la calidad de vida?
Los síntomas alérgicos afectan la calidad de vida y pueden provocar absentismo laboral o disminución del rendimiento, además de incrementar el gasto sanitario asociado a tratamientos farmacológicos y vacunas.