Recibir un diagnóstico de celiaquía obliga a cambiar algunos hábitos, pero no significa renunciar a disfrutar de la comida, salir a restaurantes o viajar. Aprender a leer las etiquetas, evitar la contaminación cruzada y planificar las comidas son pasos esenciales para proteger la salud y recuperar la tranquilidad en el día a día.
La ausencia de síntomas no es indicativo de tolerancia. Por lo que, no hay que olvidar realizar una dieta estricta sin gluten siempre, incluso cuando se sale de vacaciones o se va de excursión.